Archivos de la categoría ‘Comunidades Transformadoras’

Aprender a “dar nuestra vida por los hermanos”, como nos exhorta Juan en 1 Jn3:16, es aprender a “desgastarnos” por ellos con quienes nos ha puesto Dios para enseñarnos a amar. Y para ello, como lo dice Jean Varnier en su libro “Comunidad: un lugar de perdón y celebración” es necesario morir sin cesar, a las ideas, susceptibilidades y comodidades propias, porque el camino del amor se teje con sacrificios.  Solo así sabremos qué es caminar juntos y en medio de las diferencias, vernos como iguales. Alcanzando de esta manera a experimentar el amor incondicional al prójimo para poder convivir como una sola familia ante los ojos del Padre.

Confesar que Jesús es nuestro Señor y Salvador, es solamente el inicio en el camino de la cruz. Para aprender a caminar, en este Camino, que es el mismo Jesús, no hay opción para seguir egoístamente pensando en nosotros mismos. O no es claro que el anhelo profundo del joven rico de ver por sí mismo y las comodidades adquiridas a lo largo de la vida, no le dejaron ser un seguidor de Jesús?. Por tanto, ejercitarse en a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, no solo es un don de Dios, no es solamente dar aquello que por gracia recibimos, o dar cuando sentimos hacerlo después de un encuentro sobrenatural con Dios; es aprender a ser intencionales y dejar que aquella luz que Jesús es en nuestra vida gane a aquellas tinieblas de indiferencia, insensibilidad y falta de amor que aún están en nuestros corazones.

No hay otro poder transformador más grande que el amor; y éste no es un concepto, es algo que se aprende, que implica un proceso. Así, 1 Cor.13 nos indica claramente lo que es el amor, si queremos entonces ser más como Jesús deberíamos empezar por morir a nosotros mismos. Amar es un acto voluntario que brota de un corazón que ha sido y sigue siendo redimido por Dios, es un don dado por Dios que surge de lo más profundo de nosotros mismos, allí donde reside el Espíritu. Es una muestra externa de nuestra íntima y personal relación con Dios. Es en fin una decisión diaria a seguir a Jesús.

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Cuántas veces le habremos repetido; que anhelamos ser más como El, que queremos seguirle, hacer Su voluntad, etc., y no logramos visualizar que Su voluntad está totalmente vinculada con la transformación radical, de nuestras vidas, de la manera de relacionarnos con otros y nuestros propios estilos de vida?.

En Juan 17:21 recuerdo la última petición de Jesús a Su Padre: “que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Además hago memoria de aquel el énfasis en Mateo 22:36-40 con el que destacó: “de estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas”; estoy convencida que no hace falta ser expertos en Biblia, para saber hacia dónde direccionar nuestras vidas. Sin embargo, lamentablemente, nuestras mismas reuniones y actividades, en lugar de enfatizar la manera en la que nos relacionamos, subrayan el consumo de un mensaje y mientras uno más rápido acabe, todo se termina y cada uno para su casa, sin espacios, ni tiempos para incomodarse en conversar y peor aún en orar y velar por otros hermanos y sus necesidades.

“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. (…) De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos” Mt 5:14-16. Es necesario que entendamos que la Iglesia es esta ciudad, y que es precisamente la comunidad el punto de partida que permite ensanchar el corazón a dimensiones universales, ya que es la tierra en la que cada uno puede crecer sin miedo hacia la liberación de las formas de amor que hay escondidas en él. Porque es allí, en medio de los roces con los hermanos, donde descubro las tinieblas que aún hay en mí y decido confrontarlas. Es allí donde decido aceptarle y amarle como es, y no solo pasivamente, sino activamente preocupándome por sus necesidades, dando generosamente de lo que he recibido por Dios en lo físico, espiritual y emocional.

De la misma manera como son necesarios los procesos para sanar heridas y vencer miedos individualmente, es esencial ver a la comunidad como el lugar en el que aprendemos a trabajar en las consecuencias de las relaciones rotas que el pecado original nos dejó. Es en donde aprendemos a dar pasos del egoísmo al amor, que nos permita entregarnos por amor a la comunidad y de la comunidad para los que tienen necesidad.

Allí en el Monte predicaba Jesús un mensaje que a muchos le parecía exagerado, no era un mensaje popular que convocaba masas. Era un mensaje por el contrario desafiante, seguro no era dirigido para todos. Era para unos pocos aquellos que anhelarían vivir una vida diferente, aquellos que habrían estado esperando una propuesta distinta a aquella del mundo. Cansados de esa manera egocentrista e individualista de vivir, anhelaban ver el amor, la justicia y la igualdad reinando sus vidas y la de su nación…querían un salvador.

Muchas veces creemos que cuando Dios nos habla, deberíamos escuchar un mensaje reconfortante y que en lugar de sacarnos de nuestra comodidad, nos invite a seguir donde estamos. Sin embargo, cuando sus discípulos preguntaron qué requisitos debían cumplir para seguirle, El dijo: toma tu cruz, niégate a ti mismo y sígueme. Esta para nada es una propuesta que nos invite a ser espectadores o consumistas de cultura religiosa. Peor aún a seguir después de escuchar este mensaje con nuestras actitudes egoístas, pensando en nosotros mismos, los “nuestros” y continuar con el mismo tipo de vida que hemos venido “disfrutando” desde hace algún tiempo. Mientras el mundo claramente nos propone perspectivas de éxito tan marcadas, basadas en cumplir tareas y lograr resultados; Dios nos invita a relacionarnos. A que en lugar de estar preocupados por hacer algo, seamos alguien, seamos discípulos de Él, del Maestro.

capitulo 10No existen “recetas mágicas” para ser comunidades transformadoras en determinado contexto, sin embargo, fomentar estos valores claves nos llevará a poner buenos fundamentos. Promover una cultura de diálogo, contacto, autenticidad, aceptación, crecimiento, esperanza, compasión, justicia, colaboración e innovación es clave para el desarrollo de comunidades saludables y relevantes en medio de nuestro desafiante contexto. Los valores se enseñan con el ejemplo, se viven, se modelan. La cultura comunitaria no se enseña únicamente en la teoría, sino que se transmite principalmente de manera relacional y práctica. Tampoco es algo que ocurre de manera inesperada; es un factor que intencionalmente tiene que ser fomentado, que requiere de nuestra atención y de nuestro esfuerzo. Más que cualquier otro elemento, la cultura comunitaria es lo que transmite de manera relacional el “ADN” de lo que somos. Es por eso que invertir en fomentar nuestra cultura comunitaria es de vital importancia para nuestro desarrollo saludable. Aunque al inicio requiera mucho de nuestra atención, con el tiempo se irá fortaleciendo y será la misma comunidad la que aprenda a cuidar esos valores fundamentales.

¡El esfuerzo inicial será muy bien recompensado con el crecimiento saludable en el futuro!

capitulo 10Colaboración

No puede haber crecimiento mutuo sin colaboración. Una comunidad saludable genera espacios de participación y facilita que cada uno ponga al servicio de los demás sus habilidades y talentos.

Al reconocer que nos necesitamos y nos complementamos unos a otros es cuando realmente empezamos a entender el impresionante potencial que tenemos al funcionar como un equipo.

Fomentar una cultura de colaboración nos lleva a apoyarnos mutuamente y a sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos, a desarrollar nuestro sentido de pertenencia y de “familia”. Profundizaremos en este tema en los próximos capítulos.

Innovación

En un mundo en lo que lo único constante es el cambio es necesario que fomentemos una cultura de innovación si deseamos que la comunidad a la que pertenecemos se mantenga relevante frente a un contexto en permanente evolución.

Una cultura de innovación implica que estemos dispuestos a abrir espacios a nuevas iniciativas, que perdamos el miedo a cambiar, que nos mantengamos en constante revisión y que no nos aferremos a estrategias obsoletas. Innovar implica dejar de lado el “siempre se ha hecho de esa manera” y evaluar objetivamente nuestros métodos y actividades para proyectarnos de manera relevante en nuestro contexto cambiante.

EMERGENCIA: Capítulo 10 – Comunidades Transformadoras 9/11

Publicado: 3 febrero, 2012 de Iglesias en Casa ECUADOR en Comunidades Transformadoras

capitulo 10Aunque cada comunidad tiene su propio enfoque y propósito, si queremos fomentar la formación de comunidades transformadoras y relevantes necesariamente la justicia, y en particular la justicia social deberá ser uno de nuestros valores. Hace algún tiempo escuché una excelente ilustración para describir la diferencia entre compasión (misericordia) y justicia. Imaginémonos que estamos cerca de un río y que vemos a una persona que ha caído en el agua y viene impulsada por la corriente, pidiendo ayuda. Compasión es hacer una cadena humana para entrar en el río y ayudar a esta persona a salir del agua. Pero imaginemos que ya no solamente es una persona la que se ve que ha caído en el agua, sino que la corriente empieza a traer a muchos más. La compasión nos ayudará a sacar a cuantos podamos del agua, sin embargo la búsqueda de justicia nos llevará un paso más allá. En esta ilustración, deberemos investigar porqué la gente está cayendo al agua. Después de caminar un poco, nos daremos cuenta de que hay alguien en un puente cercano que está empujando a otros hacia el agua. Y, hacer justicia, implicará unir esfuerzos para denunciarlo y velar por que se tomen medidas para que deje de hacerlo. Por lo tanto, fomentar comunidades relevantes implica que seamos agentes de transformación y esto nos llevará a investigar cuales son las causas de la injusticia. Es así como la compasión nos llevará a servir a quienes se encuentran es situaciones difíciles, pero la búsqueda de justicia nos movilizará a encontrar las causas de que se encuentren en esa situación y a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para impedirlas.

La búsqueda de la justicia va de la mano de la búsqueda de la verdad. En este sentido, para poder fomentar comunidades transformadoras también tendremos que ser sinceros buscadores de la verdad. Como dice el dicho popular “la verdad incomoda”…pero también es cierto que la verdad libera. Es por eso que tendremos que aprender a decir la verdad con humildad, sensibilidad y amor pero a la vez de frente y con sinceridad.

capitulo 10Mientras me encontraba escribiendo este capítulo recibí la invitación de un amigo a ver un excelente video justamente relacionado a la compasión en el mundo. Aunque el video está en inglés, haré una traducción de su contenido debido a que “da en el clavo” de lo quisiera transmitir:                “Una llamada para unir al mundo… El principio de la compasión está en el corazón de todas las religiones, éticas y tradiciones espirituales, nos llama siempre a tratar a todos los demás como queremos ser tratados nosotros mismos. La compasión nos impulsa a trabajar incansablemente para aliviar el sufrimiento de nuestros semejantes, para destronarnos a nosotros mismos del centro de nuestro mundo y poner al otro ahí, a honrar la santidad inviolable de cada ser humano, tratando a todos, sin excepción, con absoluta justicia, equidad y respeto.                                                                                  También es necesario tanto en la vida pública como en la privada abstenerse sistemáticamente de infligir dolor. Actuar o hablar intencionalmente con violencia por despecho o por cuenta propia, para empobrecer, explotar o negar derechos básicos a algún, y para incitar al odio por denigrar a los demás, incluso nuestros enemigos, es una negación de nuestra humanidad común. Reconocemos que no hemos podido vivir con compasión, y que algunos incluso han aumentado la suma de la miseria humana en nombre de la religión.

Por consiguiente, instamos a todos los hombres y las mujeres ~ para restaurar la compasión en el centro de la moral y la religión ~ volver al antiguo principio de que cualquier interpretación de la Escritura que engendra violencia, el odio o el desprecio es ilegítimo ~ para asegurar que los jóvenes se les de exacta y respetuosa información acerca de otras tradiciones, religiones y culturas ~ fomentar una valoración positiva de la diversidad cultural y religiosa ~ a cultivar una empatía con el sufrimiento informado de todos los seres humanos-incluso los considerados como enemigos.

Necesitamos con urgencia hacer de la compasión una fuerza clara, luminosa y dinámica en nuestro mundo polarizado. Arraigada en una decisión de principio de trascender el egoísmo, la compasión puede romper las barreras políticas, dogmáticas, ideológicas y religiosas. Nace de nuestra profunda interdependencia, la compasión es esencial para las relaciones humanas. Es el camino hacia la iluminación, e indispensable para la creación de una economía justa y una comunidad mundial pacífica”.

Definitivamente una comunidad relevante es aquella que deja de ser indiferente ante las necesidades de quienes están a su alrededor y busca maneras de servir a quienes están en necesidad y viven en situaciones más vulnerables. Si queremos fomentar este tipo de comunidades será necesario que la compasión inicie en nuestra propia vida.