Archivos de la categoría ‘Seguir a Jesús’

Acostumbrados a un mundo patas arriba

Publicado: 7 junio, 2014 de karinaars185 en Reflexiones, Seguir a Jesús

En este tiempo he leído sinnúmero de noticias que han entristecido mi corazón; violaciones de derechos humanos básicamente. Aunque algunas de ellas, son muy conocidas, otras están tan ocultas como verdades absolutas e incuestionables por la mayoría de la sociedad. Por si fuera peor, la mayoría de seres humanos y de cristianos se han acostumbrado a vivir así, en un mundo patas arriba.  

Como seguidores de Jesús, la búsqueda de la verdad es brújula en nuestro camino. En ella, la justicia se devela e irrumpe nuestra comodidad hacia otros horizontes, otros rostros. Perspectiva y acciones nos demanda. El Reino de los cielos manifiesto en multiformes muestras de solidaridad, justicia, igualdad y verdad aguarda como perla a ser encontrada y sembrada en otros contextos, más allá de una institución, de una religión y de un Iglesia que ya casi en todo se ha amoldado a esta sociedad.

Como Iglesia patas arriba, debemos volver a nuestro camino: Jesús. A nuestra verdad: la propuesta de Jesús. A nuestra vid: la vida de aquel que con todo nos enseñó que el Reino de los cielos no se parece en nada a esta sociedad. Por tanto, no basta con cambios superficiales o de actitud; no basta con simplemente dejar de hacer lo que antes hacíamos y nos tenía atados a la muerte. Es necesario, proponer, cuestionar, actuar. El Reino de los cielos demanda acción, demanda volver a nacer, demanda un cambio radical en nuestra manera de ver, sentir y por tanto actuar.

No podríamos entonces jamás acostumbrarnos y peor amoldarnos a vivir en un mundo así porque nuestro mayor anhelo es ver la propuesta del Reino de los cielos aquí y ahora.

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Después de las tentaciones, nos cuenta la Palabra, pasarían 3 años y llegaría el momento de su muerte. Sentenciado había sido Jesús por transgredir la ley, por blasfemar hablando cosas de Dios sin tener “autoridad” para hacerlo; por condenar la religiosidad, el abuso de poder, la insensibilidad; por promover un movimiento contracultural que resistiría a los sistemas de este mundo con amor, justicia y sabiduría.

Anunciar y vivir este Reino que no busca la importancia, el poder, ni la fama; llevaría no solamente a Jesús a la cruz, sino también a varios de sus seguidores en los primeros siglos. La muerte de Jesús no es la misión en sí, Él no vino solamente a este mundo a morir. Su muerte, es la consecuencia de haber cumplido su misión de anunciar una vida completamente distinta a la que el sistema dominante promovía. El Reino de los cielos sería una propuesta que al ser vivida en la radicalidad con la que Jesús la proclamó y vivió, sucumbiría a los poderosos de este mundo. Éstos, confundidos y con miedo a ser destituidos por un Reino que no vino a gobernar, sino a liberar; tomarían la tajante decisión de matarlo como a un vil criminal.

En la cruz, el Reino de los cielos se develó aún más ante quienes habían tenido “ojos para ver y oídos para oír”. En el monte de Gólgota, acompañado de pocos de sus seguidores, en el extremo dolor y fragilidad del cuerpo agónico de un Dios humanizado, se evidenciaría que el Reino de los cielos sería y es la antítesis de un reino que se instaura en un palacio, con multitudes y ovaciones. Permitiendo ser mártir, nos dejaría ver que quién realmente llegara a vivir este Reino, posiblemente terminaría de la misma manera, dando humildemente su vida para que otros y otras vivan. Para que la causa de amor, justicia, igualdad y solidaridad reine y no aquella de la violencia, la conquista, la tiranía y la dominación.

Ahora, tantos años han transcurrido y pareciera que en muchas ocasiones olvidamos la esencia de la vida y mensaje de Jesús: nos hemos vuelto expertos en condenar la inmoralidad y la falta de pureza individual (como lo hacían los fariseos); buscamos gobernar en nombre de “Cristo”, construimos grandes edificios desde los cuales lanzamos grandes shows y celebraciones multitudinarias (como lo harían los poderosos emperadores). Seguimos cayendo en las tres tentaciones una y otra vez;  demostrando que todavía no hemos llegado a entender que lo que Jesús vino a mostrarnos es una perspectiva de vida en un Reino que no sería de este mundo, pero que se manifestaría en cada una de las dimensiones humanas presentes aquí y ahora.

Tomando todo lo anterior en cuenta, si anhelamos ser sus seguidores pero seguimos amoldados cómodamente a este sistema, entonces… ¿Realmente hemos abrazado la propuesta de vida de Jesús? ¿O continuamos creyendo que Jesús solamente vino para morir en la cruz y no para enseñarnos una nueva manera de vivir? ¿Hemos llegado a comprender que lo que más nos libera es aprender a vivir como Él lo hizo? ¿Estamos dispuestos a asumir su propuesta de vida? ¿Nuestra manera de vida desafía e incomoda a los sistemas de dominación y a los opresores? ¿Nos estamos conformando a los sistemas de este mundo o realmente estamos siguiendo a Jesús?

!Todavía tenemos mucho camino que recorrer siguiendo los pasos de nuestro Maestro! Sigamos caminando juntos…

El diablo lo llevó luego a Jerusalén e hizo que se pusiera de pie en la parte más alta del templo, y le dijo: Si eres el Hijo de Dios, ¡tírate de aquí! Pues escrito está: “Ordenará que sus ángeles te cuiden. Te sostendrán en sus manos para que no tropieces con piedra alguna.” Lc 4:9-11

Precisamente la tercera tentación de Jesús fue la de hacer algo espectacular, algo que podía haberle hecho arrancar del público un fuerte aplauso; pero Jesús rechazó convertirse en un acróbata. No vino para demostrar a los demás lo que era, vino a anunciar una manera de vivir y ésta no sería anunciada con el lenguaje de lo “espectacular”, sino de la sencillez, de la humildad, del amor. Vino a proclamar que el Reino de los Cielos ya estaba aquí, entre nosotros.

Lamentablemente, el deseo de fama y el heroísmo individual, aspectos tan evidentes de nuestra sociedad competitiva, no son del todo ajenos a la Iglesia. También en ella predomina la imagen del hombre o de la mujer que se han hecho a sí mismo, y que son capaces de hacer todo ellos solos. Mientras Jesús anuncia y conforma una nueva humanidad que precisa vivir en comunidad; que así como Él, el Padre y el Espíritu son uno; así debieran ser uno, quienes quisieran ser reconocidos como sus discípulos.

Esta tentación individualista de ser espectacular debe ser vencida con el sentido comunitario del amor cristiano y con la convicción de que el Reino de los cielos no necesita de luces, sonido, efectos especiales y grandes edificios para ser anunciado. Lo maravilloso de este Reino, es que es anunciado en la cotidianidad del día a día y no en shows eventuales; que crece desde abajo y jamás se impone desde arriba. Se expande mientras buscamos la justicia para los oprimidos, obramos con misericordia con todos, compartimos en solidaridad con los necesitados y en especial cuando nos amamos los unos a los otros, mientras seguimos a Jesús y no al deseo de ser reconocidos por esta sociedad.

Reflexiones de Cuaresma: Las tentaciones a Jesús #2/4

Publicado: 18 abril, 2014 de karinaars185 en Seguir a Jesús

Entonces el diablo lo llevó a un lugar alto y le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Sobre estos reinos y todo su esplendor —le dijo—, te daré la autoridad, porque a mí me ha sido entregada, y puedo dársela a quien yo quiera. Así que, si me adoras, todo será tuyo. Lc 4:5-7

La segunda tentación, la del poder. ¿Cuántas veces hemos escuchado que mientras el poder se ponga al servicio de Dios y de los hombres está justificado? Sin embargo, con este argumento se emprendieron las cruzadas, se organizaron las inquisiciones, los indios fueron esclavizados, se desearon puestos de gran influencia, se construyeron grandes palacios, catedrales y locales. La tentación de considerar el poder como un instrumento apto para la proclamación del evangelio es la mayor de todas.

Henry Nouwen, nos recuerda: “Pero ¿qué es lo que hace que la tentación del poder parezcan tan irresistible? Quizá porque el poder hace de sustitutivo fácil de la difícil misión de amar. Parece que más fácil es ser dios que amar a Dios; más fácil dominar a las personas que amarlas; más fácil poseer la vida que amarla.”

Por otro lado, Jesús denunciaría constantemente, el abuso del poder político y religioso que mira desde arriba al resto de la gente y con toda su vida anunciaría que es incompatible la búsqueda de poder con el servicio a Dios. Lo dirá a Satanás cuando lo tentó; lo enseñará a sus discípulos cuando discutieron sobre quién era el mayor entre ellos o le pedían sentarse en su gloria, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Mientras el pueblo de Dios, siga confundiéndose y buscando el poder de este mundo, para controlar y desde allí predicar el Evangelio. El Reino de los cielos seguirá expandiéndose en el silencio, en el anonimato, entre los “pequeños”, entre quienes den su vida por la causa del Reino y no por conquistar las esferas de esta sociedad.

Reflexiones de Cuaresma: Las tentaciones a Jesús #1/4

Publicado: 17 abril, 2014 de karinaars185 en Seguir a Jesús

“Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”. Lc 4:1-13

La primera tentación de Jesús, al ser invitado a transformar la piedra en pan, fue la tentación de basar su identidad en la  importancia. A pesar, de que más adelante, en incontables situaciones  Jesús demostraría con señales y milagros que el Reino de los cielos se había acercado; jamás se encontró a Jesús haciendo uso de estas manifestaciones para satisfacer sus propias necesidades y peor aún para probar su relevancia a quién lo estaba tentando a hacerlo.

Por el contrario, demostraría en todo su caminar que para entrar al Reino de los Cielos es necesario no aferrarse a ninguna condición, para voluntariamente, siendo Dios, despojarse de su naturaleza y humildemente tomando forma de hombre servir en obediencia hasta la muerte y muerte de cruz (paráfrasis de Filipenses 2: 6-8).

Mientras nuestro mundo orientado hacia el éxito siga desenfrenadamente buscando ser reconocido, dejando en el camino sentimientos de soledad, aislamiento, vacío, depresión, e inutilidad. Jesús, permanecerá con rostro de aquellos considerados como los  “menos importantes” buscando gente con ojos para ver, oídos para escuchar y corazones para comprender sobre un Reino en el que el “rechazado” es abrazado con dignidad, el mayor es el que sirve y para ser exaltado es necesario humillarse.

Reflexiones sobre el poder: entre ustedes no debe ser así

Publicado: 15 noviembre, 2013 de marcaso7 en Seguir a Jesús
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Jesús los llamó y les dijo:

—Ustedes saben que a los que gobiernan entre las naciones les gusta mostrar su poder. A sus principales dirigentes les gusta ejercer su autoridad sobre la gente.  Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, el que quiera ser más importante entre ustedes debe hacerse su siervo. El que quiera ser el número uno entre ustedes debe ser su esclavo; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvieran, sino a servir a los demás y a dar su vida en rescate por muchos. – (Mateo 20:25-28)

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Hay dos maneras de entender el poder. Tradicionalmente nuestra noción dominante de poder se ha definido como la capacidad de controlar a otras personas . La idea dominante hace hincapié en la posibilidad de lograr un cambio a través de la coerción – un enfoque que trata de hacer que los demás cambien de acuerdo a nuestras agendas. Si bien la noción dominante traditional del poder significa tomar el control de nuestras vidas tomando el control de los demás, Jesús abogó por una alternativa radicalmente distinta a la idea de poder dominante – tomar el control de nuestras vidas, no tomando el control de los demás, sino al tomar el control de nosotros mismos. Esta alternativa hace hincapié en lograr un cambio por la conversión – un enfoque que no trata de hacer que los demás cambien, sino que se trata de cambiar nosotros mismos, individual y colectivamente, a la luz de una agenda gloriosa por la justicia. Esto rompe el control que los demás tienen sobre nosotros y nos libera de nuestro deseo de controlar a los demás .

La idea dominante de poder es popular debido a que a menudo trae resultados espectaculares y rápidos. Sin embargo, el enfoque dominante sobre el poder se caracteriza por ganancias a corto plazo para algunos, y por pérdidas a largo plazo para todos los demás. Toda revolución violenta que haya habido, tiene – tarde o temprano – una traición a la gente en cuyo nombre se libró la sangrienta guerra de liberación. La noción alternativa de poder no es popular, porque generalmente es un proceso lento, poco espectacular .

Sin embargo, el enfoque alternativo al poder es la única manera de que los grupos de trascender su egoísmo, resolver sus conflictos y administrar sus asuntos de una manera que haga justicia a todos. – DAVE ANDREWS

Tomado y traducido de http://www.daveandrews.com.au/articles/The%20Subversive%20Spirituality%20Of%20Christi-Anarchy.pdf

Sueño con un mundo otro…

Publicado: 25 abril, 2013 de marcaso7 en Reflexiones, Seguir a Jesús, Transformación

Soñé con un mundo otro…

Donde los niños juegan y los viejos ríen…

Donde el egoísmo languidece de frío en una esquina mientras que la solidaridad cada día florece como río lleno de vida…

Abro mis ojos y veo a personas, hombres y mujeres, reconociéndose como hermanos, como una gran familia, como compañeros y habitantes de una misma isla, este planeta.

Se siente el amor en el ambiente, no hay luchas ni fronteras, no hay muros ni escopetas… y el sol brilla para todos y todas.

El anhelo profundo de compartir la vida  florece como roble junto al río, inalterable, profundo, firme. Las raíces de la esperanza se entretejen en lo invisible y se abrazan para compartir la sabia de la vida.

El mundo como lo conocimos no es nada más que un recuerdo fugaz de un pasado confuso, doloroso y distante. Su mentira y engaño son escasas cenizas de lejana memoria. Ha llegado otro mundo y ha cambiado la tierra, la semilla ha crecido y la esperanza dio su fruto.

He visto corazones renovados, liberados del odio y de la esclavitud de la comparación. He visto un nuevo mundo donde no hay escaleras, donde somos iguales y compartimos el pan.

Y no hay manera de que vuelva atrás. He probado la vida. Me ha tomado este sueño. Me ha abrazado Su amor… y aquí eternamente viviré.